Joshua Schmidt es un apasionado autor, compositor, programador, maestro, coach y devoto seguidor de Jesucristo. Su misión en la vida es llevar el amor de Dios a lugares que a menudo se pasan por alto, tanto en el mundo como en el corazón humano. Su escritura invita a los lectores a caminar con valentía hacia su quebrantamiento y descubrir al Dios que no solo ve su dolor, sino que los acompaña en él. Isaías 43:2. Para Joshua, la fe no es una actuación ni una lista de verificación, sino un viaje puro y honesto de transformación a través de la gracia.
Sus libros, incluyendo "Las Lágrimas de Dios" y "Mejor que tener razón", se basan profundamente en la experiencia vivida y la revelación espiritual. "Las Lágrimas de Dios", aunque breve, transmite un profundo mensaje sobre el sufrimiento compartido de Dios con la humanidad. En "Mejor que tener razón: Siempre tuve razón hasta que descubrí cómo relacionarme", Joshua reflexiona sobre una de las enseñanzas más poderosas que escuchó, un mensaje de Jack Frost que transformó radicalmente su comprensión del amor, la humildad y la conexión humana.
La fe de Joshua no solo se forja con libros o sermones, sino con momentos que le traspasaron el alma y cambiaron su rumbo. Recuerda solo tres sermones de los miles que ha escuchado, cada uno grabado en su memoria por su poder, vulnerabilidad y verdad. Desde un predicador elegantemente vestido en Titusville, Florida, que literalmente se quitó la ropa, dejando al descubierto agujeros y destrozó ropa manchada y tatuajes para revelar humildad y autenticidad, hasta un pastor en Luisiana que guió silenciosamente a musulmanes a Cristo mediante la amistad genuina y el respeto cultural, Joshua ha aprendido que la transformación no se logra por la fuerza, sino mediante la relación, la honestidad y el amor.
Durante los últimos trece años, Joshua ha vivido en Guatemala con Mónica, el amor de su vida y su mejor maestra, y sus hijos. Allí, vive su ministerio no desde púlpitos, sino en canchas de fútbol de tierra y en el corazón de los jóvenes. En un país donde muchos jóvenes enfrentan un futuro de subempleo y paternidad precoz, Joshua los alcanza a través de lo que más aman: el fútbol. Su labor incluye la formación de equipos juveniles, la distribución de uniformes, comida y el desarrollo de relaciones duraderas basadas en el amor, el respeto propio y la fe en Cristo. El simple regalo de una camiseta nueva, símbolo de dignidad y pertenencia, a menudo abre la puerta a conversaciones más profundas sobre la identidad, el propósito y la salvación.
Joshua no está afiliado a ninguna denominación ni iglesia en Estados Unidos. En cambio, prefiere hablar en línea con grupos de jóvenes, discipular a jóvenes líderes y recorrer los difíciles caminos del ministerio sin ser el centro de atención. Frecuentemente organiza conversaciones con misioneros visitantes en Guatemala, instándolos a ir más allá de las sesiones fotográficas y a centrarse en una evangelización sostenible. En una región propensa a terremotos y pobreza, desafía a los equipos misioneros a centrarse menos en la construcción de frágiles estructuras de madera y más en soluciones duraderas.
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